Meditación

MEDITACIÓN

¿QUÉ SE ENTIENDE POR MEDITACIÓN?

Una asana de yoga por definición es una postura estática que se mantiene inmóvil durante un tiempo y con comodidad. La quietud y la respiración redistribuyen la energía. La preparación de la asana es muy importante y su correcta realización la convierte en un buen pretexto para MEDITAR.Leer más...
La meditación: el arte de estar relajado y alerta. «¿Qué diferencia hay entre relajación y meditación?» La meditación es algo más que simplemente estar relajado. La meditación es un estado mental tranquilo y alerta; el cuerpo está relajado y la mente concentrada. Los pensamientos quedan a un lado y nos sentimos en armonía con las sensaciones del momento. Esto es la meditación, un estado en el que el cuerpo está relajado, la mente está tranquila y vivimos las sensaciones del momento. (Eric Harrison, Aprenda a meditar) Meditamos concentrándonos en algo, que se transforma en nuestro objeto de meditación. Cualquier cosa sirve, pero lo más corriente es que las personas mediten sobre la respiración, una misma palabra repetida, una flor o una imagen mental. Hacemos un ligero examen que nos ayuda a distanciarnos de nuestros pensamientos. Mantenemos la mente alerta mientras nos relajamos concentrándonos en algo. Esto nos ayuda a mantenernos despiertos e impide pensamientos que nos distraigan. Las instrucciones básicas para la mayoría de meditaciones son las mismas: 1. Relajarse. 2. Elegir algo para concentrarse y explorar. 3. Si la mente se distrae, traerla nuevamente a la concentración. 4. Dejar de lado todo lo demás. En otras palabras, a la mente le asignamos una tarea sencilla para mantenerla alejada de las preocupaciones. Por ejemplo, contamos las respiraciones o decimos un mantra. Esa es nuestra ancla. Cuando nuestra atención sé pierde, nos esforzamos por hacerla volver. El reto consiste en dejar que los pensamientos vayan y vuelvan al objeto, una y otra y otra vez. Cada vez que dejamos de lado un pensamiento, la mente se siente más libre.

BENEFICIOS FÍSICOS Y PSÍQUICOS

El deseo de la iluminación, por una parte se nutre de sentir un doloroso lazo interno, una frustración en la vida, un miedo a la muerte o ambos, y por otra parte, de la convicción de que a través del despertar uno alcanzará la liberación. Las energías que antes se malgastaban en deseos compulsivos y acciones sin sentido, ahora, al sentarse correctamente en zazen se conservan hacia una unidad.Leer más...
Y en la medida en que la mente logra una concentración en un solo objeto a través del zazen, consigue dejar de dispersar su fuerza en la proliferación incontrolada de pensamientos ociosos. Todo el sistema nervioso se relaja u calma, se eliminan las tensiones internas, y se refuerza la tonicidad de todos los órganos. Además, se han hecho electrocardiogramas y otros estudios a individuos después de practicar zazen durante uno o dos años, y se ha demostrado que el zazen proporciona una mayor estabilidad del cuerpo-mente a través de una regulación del corazón, el pulso, la respiración y el metabolismo. En pocas palabras, al realinear las energías física, mental y psíquica por medio de una respiración adecuada, la concentración y el zazen, se establece un nuevo equilibrio de cuerpo-mente que tiene su centro de gravedad en el hara (bajo vientre) Hara literalmente quiere decir el estómago, el abdomen y las funciones de digestión, absorción y eliminación relacionadas con estas zonas. Pero tiene también un paralelo psíquico y un significado espiritual. (…) Para facilitar su experiencia el novicio en el zen revive instrucciones de enfocar su mente constantemente en lo profundo de su hara (específicamente entre el ombligo y la pelvis) y radiar todas las actividades mentales y corporales desde esa región. Con el equilibrio del cuerpo-mente centrado en el hara, gradualmente se establece ahí un foco de conciencia, un centro de energía vital que influye sobre todo el organismo. Asentar el centro de gravedad del cuerpo por debajo del ombligo, es decir, establecer un centro de conciencia en el hara, automáticamente relaja las tensiones que surgen del hábito de levantar los hombros, tensar el cuello y apretar el estómago. A medida que la rigidez va desapareciendo, se experimenta una mayor vitalidad y un nuevo sentido de libertad en todo el cuerpo y mente, que más y más se van sintiendo como una unidad. El zazen ha demostrado con claridad que con el ojo de la mente concentrado en el hara (bajo vientre), la proliferación de pensamientos disminuye y que se acelera el proceso de concentración de la mente en un punto único, debido a que tiene lugar un riego de sangre de la cabeza al abdomen que refresca el cerebro y calma el sistema nervioso autónomo. Esto a su vez, conduce a un mayor grado de estabilidad mental y emocional. Por lo tanto, la persona que funciona desde el hara no es afectada fácilmente por las circunstancias. Es además, más capaz de actuar con mayor rapidez y decisión en cualquier emergencia, debido al hecho de que su mente, anclada en el hara, no vacila. Con la mente en el hara, el pensamiento estrecho y egocéntrico es superado por una visión más amplia y una magnanimidad de espíritu. Esto se debe a que la forma de pensar producida desde el centro vital del hara, libre de la mediación del limitado intelecto discursivo, es espontánea y tiene un carácter de aceptación total. La percepción desde el hara, tiende hacia la integración y la unidad en vez de a la división y la fragmentación. En resumen, es un pensar que ve las cosas con quietud y totalidad. Philip Kapleau, “Los tres pilares del zen”

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